Esto era y no era un pez que reflexionaba dudoso hacia las profundidades infinitas, solo, nadie lo mira, sin ningún pez gordo que lo vigile, ni ningún pez manta que lo abrigue, sin peces espada, peces payaso o congrios peludos. Liberado de todo, y aún así no puede sacárselo de su cabeza. Pecera.

Escaleras en solitario

Espectáculo en construcción – estrena 2017

peix-hotel-iocandi